Papuchis - Juan Manuel Correal | Desapego
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11 Ago Desapego

La necesidad de ser libres de toda condición se logra con el desapego a eso que tanto queremos.

La vida es un viaje interno hacia diferentes lugares de nuestra existencia.

Pero antes de emprender ese viaje, propongo jugar a la realidad de un mundo actual, práctico, dinámico, ligero.

Quisiera pensar que todos comprendemos que en la actualidad a esos viajes de placer o de negocios debemos ir livianos de equipaje.

Desprendernos de eso que creemos será indispensable y que no sólo ocupa espacio, sino que suma a la carga.

La experiencia de conocer nuevas culturas la podemos relacionar con la experiencia de afrontar nuevas vivencias.

Propongo iniciar ese viaje diario con las manos libres.

La necesidad de ser libres de toda condición se logra con el desapego a eso que tanto  queremos y sin lo cual creemos, no podríamos ser felices.

En este mundo es fácil apegarse a las comodidades y al confort que este ofrece con el avance y desarrollo de la tecnología, en medio de las oportunidades que se abren constantemente y que a su vez, son necesarias para progresar.

Cuando no se ha tenido algo y se consigue, se habla de un sueño alcanzado.

Pero casi siempre nos referimos a logros materiales obtenidos por el dinero que nos facilitó la compra de eso que tanto queríamos.

Es entonces cuando nos apegamos, no solo al objeto como tal, sino al significado que da como resultado tener ese algo que otros no tienen, o que, en su defecto, el nuestro es nuevo y mejorado.

Nos apegamos al dinero, como si este fuera la única semilla del bienestar y como sí acumularlo fuera garantía de felicidad.

Nos apegamos al estatus profesional porque existe la creencia de que con este compramos la dicha de tener y que con el mismo llegamos al poder.

El poder es otro gran apego del mundo. Es eso que nadie acepta perder porque el ego reclama su pertenencia recordando constantemente que con poder se es más que los demás.

El apego se convierte en una necesidad que nos obliga a luchar por la pertenecía de eso que idealizamos y que nos hace sufrir cuando no está.

El apego al reconocimiento social automáticamente nos lleva a depender del dinero para alcanzar y sostener esa condición exigente de vida.

El apego a la pareja es porque creemos que sin ella la vida no será plena y no alcanzamos  a reconocer nuestros valores como única garantía para ser felices.

El apego a la vida de un ser querido, familiar, esposo, padre, madre, hijo o alguien a quien se ha amado mucho, y que ya no está, es también muestra de una especie de egoísmo inconsciente al  no querer permitirle a la persona cumplir su ciclo terrenal.

Desapegarnos en esta específica situación, es abrir una puerta a ese ser querido para que viaje a la eternidad a encontrarse con Dios, y a vivir en plenitud los beneficios del paraíso.

Desprendiéndonos de ellos y permitiéndoles viajar podemos aceptar que fueron parte de nuestra vida y que disfrutamos de su existencia pero que ahora en lugar de haberlos perdido, nos ganamos  un ángel con su partida.

El apego a la riqueza material es el temor a perderla y la ansiedad que genera tener más y que por ende, nos lleva a convertir en trofeos públicos las cosas materiales como casas lujosas, autos, viajes, ropa de marca y demás medallas de exposición social.

El DESAPEGO en cambio, es la libertad que genera la idea radical de que tener todo lo anterior es válido, si la vida se lo ha ofrecido por esfuerzo propio o por golpes de suerte del destino.

Pero que todo ello, no es la razón de la felicidad auténtica y pura. Porque esta nace desde el corazón y se alimenta con pensamientos desprendidos, acciones de servicio y momentos íntimos de oración, reflexión y meditación que nos llenan de luz.

Con toda seguridad que desapegándonos y desprendiéndonos  de aquellas exigencias del mundo, seremos capaces de vivir a su lado y recibirlas como regalos de Dios sin generar la ansiedad de tenerlas ni el temor a perderlas.

“El DESAPEGO es como el niño que es igual de  feliz jugando tanto con piedras, como con juguetes valiosos”.

JMC #sonrietodoestabien

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